
Esta pieza esta dedicada a los hermanos Gómez, cantores y cultores de la música vernácula de Chiloé. A través de ellos extiendo esta pieza a todas y todos los que siguen trabajando todos los días porque la música de los territorios exista y vibre en el aire del mundo. Si bien he firmado esta pieza con mi nombre, las personas dedicadas a recoger canciones saben: han obrado tantas manos, yo sólo tome el lápiz y la partitura, y aunque he demorado bastante, supongo que así debe ser a veces... una lenta incubación de lo que sería la propia visión de un canto conjunto. ¡Saludos! !Y que no se olviden nuestros rostros!
grabado en El Manzano, camino al El Alfalfal, en el Cajón del Maipo, Santiago, Chile, 2021