
La rigidez post mortem de un gatito cuando ha perdido su calor, produce un Ă©xodo masivo de hematĂłfagos que se van a la tierra a esperar nuevos huĂ©spedes: “no hay nada más quĂ© hacer aquĂ”. Probablemente esa diáspora produce sonidos. Imaginando estar en medio de esa vorágine, compuse sonoridades pseudo-orgánicas, variables, fricativas, que surgen de los registros graves del clarinete bajo y el violonchelo, quienes a travĂ©s de diversas tĂ©cnicas producen sonidos que se aproximan a lo electroacĂşstico, mientras la electrĂłnica, en formato fijo, extiende esas sonoridades principalmente a travĂ©s de sĂntesis granular. La pieza pretende dar a escuchar procesos de descomposiciĂłn, abandono de lo propio y re-territorializaciĂłn.